Cómo conseguí $1 millón de dólares de Silicon Valley para mi startup chilena

Los últimos 5 años he leído historias de emprendedores exitosos que consiguen millones de dólares de inversión y hacen crecer sus empresas de forma explosiva. Por mucho tiempo los he idolatrado y me he sentido disminuido por su éxito (y todavía lo hago un poco). También llevo mucho tiempo culpando al ecosistema emprendedor chileno por mi incapacidad y la de mis emprendimientos de conseguir inversión.

Sin embargo, luego de lograr mi primer millón de dólares de inversión, me di cuenta que para esos emprendedores exitosos en Chile, USA o cualquier parte del mundo, el crecimiento acelerado y el financiamiento no les resulta tan fácil como inicialmente creía, sino que más bien es el resultado de un arduo y estructurado trabajo que facilita el éxito. Si bien sigo creyendo que el ecosistema chileno tiene muchísimo que mejorar, y que hoy indudablemente es más fácil ser un emprendedor en USA que en Chile, he comprendido que fundadores de emprendimientos “made in Chile”, que siguen un proceso correcto, trabajan arduamente y toman los sacrificios necesarios, sí pueden aumentar significativamente sus posibilidades de conseguir inversión para su startup y crecer de forma acelerada. Aquí espero mostrarte el proceso que aumentará tus probabilidades de éxito y de pasada, la historia de mi emprendimiento.

Todos hemos escuchado o leído sobre algún emprendedor, que por arte de magia, todo le funcionó increíble. Miles de usuarios y clientes empezaron a ocupar su producto o servicio, y eso llevó a los inversionistas a lanzarse sobre ellos. Creo que ese concepto de éxito se ha instalado en nuestra cultura y ha hecho mucho daño. Esta imagen ha desestructurado a los emprendedores y los ha hecho pensar que las cosas pasan por azar, porque hay genios superdotados o que existen los “silver bullets“. Si bien esos casos existen, la mayoría de esos emprendedores no son genios y no han tenido suerte, si no que han enfocado sus esfuerzos de forma correcta en un proceso estructurado.

No busco transformarme en uno de esos emprendedores en un pedestal, sino todo lo contrario. Después de todo, lo único que he logrado hacer hasta ahora es convencer a un grupo de inversionistas y a mi equipo que no estoy loco, que mi visión a futuro tiene sentido y que tengo la convicción para hacerlo realidad a toda costa. Conseguir inversionistas no es el objetivo en si, sino que hacer crecer que tu emprendimiento logre las metas sociales o económicas que te propusiste.

Sin embargo, tener dinero y un proceso de crecimiento ayuda mucho a lograr los objetivos de tu emprendimiento. Por eso me animé a contar mi historia, mis errores, mis aciertos y mis aprendizajes, como un primer paso para ayudar a emprendedores a enfocar sus esfuerzos en aquellas cosas que van a aumentar sus posibilidades de tener éxito, y también para ayudar a desmitificar los inicios de los emprendimientos. Espero que otros emprendedores puedan aprender algo de mi experiencia, que no cometan mis errores y no se dejen engañar por títulos brillantes (como el que escribí yo que te llamó la atención), y que otros se animen a contar sus propias historias de éxito y fracaso.

Separé esté post en 3 partes: (i) La historia de mi startup, desde la idea hasta obtener $1 millón de dólares; (ii) Mis principales aprendizajes del proceso; y (iii) Cómo creo que emprendedores en etapas tempranas en Latino América, deben enfocar sus esfuerzos.

Si eres como yo y quieres ir directo al grano, salta a los puntos (ii) y (iii), pero te vas a perder lo mejor, todos mis errores.


Desde la idea hasta
la inversión semilla

Antes de contar la historia que me gusta contar, tengo que ser honesto y realista contigo. Hay dos versiones de esta historia y una de ellas probablemente no te va a gustar, e incluso te puede desmotivar.

De todas formas si quieres leerla, puedes hacerlo aquí:

La idea de Alba surgió 1 año después de entrar a trabajar como consultor. Lo primero que hice fue tratar de ver si la idea funcionaba, antes de lanzarme con un negocio y renunciar a mi trabajo. No tenía dinero, así que tuve que ingeniármelas para hacerlo por mi cuenta.

Primera versión de Alba desarrollada por mi

Aprendí a desarrollar para Smartphones, con el fin de ver si funcionaba la idea sin gastar dinero. Estudié leyendo instructivos en internet después del trabajo (post 9-10pm) y pude crear la primera versión funcional de Alba luego de 6 meses de trabajo por las noches. Trabajé todos los días de la semana hasta las 1-2am y los fines de semanas al menos 5 horas por día. Cuanto terminé la primera versión de la aplicación, ésta era una cáscara, ya que por detrás yo hacía todo a mano. Por ejemplo, el sistema de recomendación y las notificaciones a usuarios las hacía yo cuando un usuario pedía un servicio por la app. Incluso le hacía creer al usuario que estaba pagando una comisión en la aplicación, cuando en verdad nunca la cobraba.

Con la primera versión, logré que los primeros padres y babysitters se unieran a la plataforma. Eran amigos míos o conocidos del trabajo, sin embargo, me di cuenta que la gente estaba dispuesta a ocupar el servicio que había creado. Mi siguiente paso fue encontrar los socios correctos. La primera persona en confiar en mi fue Juan Fantoni, compañero de trabajo, quien entendió mi visión de lo que se podía lograr a través de Alba y el impacto que podía llegar a tener en las personas. Luego se unió Mauricio, quien había trabajado en otro emprendimiento conmigo e inicialmente se unió como desarrollador pagado por trabajos específicos. Luego, me tomó 6 meses encontrar la siguiente persona clave, Tesi. Tenía un listado de todas las cualidades que quería en mi siguiente socio y Tesi tenía todas las cosas de mi lista (incluso la condición de que tenía que estar trabajando full time y que tenía que renunciar a su trabajo para unirse a Alba, sin sueldo).

Antes de dejar mi trabajo, Tesi dejó el suyo para unirse a Alba y aproveché este tiempo para aplicar a hacer un MBA en MIT. En marzo de 2016, antes de comenzar mi MBA, dejé mi trabajo y partí full-time en Alba.

Intento de levantamiento de capital #1; Objetivo: $500 mil USD

Inversionistas contactados: 24
Resultado: $0

Hice una planilla de excel y estimé cuánto dinero necesitaba para hacer que Alba funcionara a una escala que me parecía aceptable. La estimación fue de $500 mil USD. Un amigo mío había recién conseguido $1 millón USD en México sólo con una presentación y había escuchado que Cornershop había levantado $2 millones sólo con una presentación también (no sé ni siquiera si es verdad). Traté de hacer lo mismo.

Armé una presentación bonita y salí a buscar dinero. Le presenté a 6 inversionistas ángeles y a 4 inversionistas institucionales (VCs) en Chile. Los ángeles me dijeron que no, 2 VCs me dijeron que volviéramos cuando tuviéramos más clientes y otros 2 nunca me volvieron a contestar el llamado después de presentarles.

Me mudé a USA para estudiar en MIT y desde ahí seguí intentando. Mi objetivo era contactar a inversionistas en Latino América, ya que no creía que un inversionista en USA querría invertir en Alba. Estuve 1 año trabajando en mi proyecto mientras ganaba uno que otro fondo para seguir a flote (Startup Chile y fondos de MIT). Estos fondos me dejaban pagarle a Mauricio, a un desarrollador que contratamos, e invertir 500 USD en publicidad en Facebook al mes.

Durante un año hablé con otros 10 inversionistas (menos de 1 al mes), 8 me dijeron lo mismo: “no todavía, pero sigue enviándonos avances y tal vez más adelante podemos invertir”. Un grupo de inversionistas ángeles nos dijo que querían invertir $200 mil USD, pero al momento de la verdad, nunca volvieron a responder el teléfono. Otro inversionista institucional nos hizo pasar por todo el proceso de reuniones y presentaciones (5 en total) y dijo que querían invertir $1 millón. Al momento de la verdad, nos dejaron de contestar el teléfono y nos enviaron un mail 1 mes después, diciendo que ya no querían invertir.

Intento de levantamiento de capital #2; Objetivo $800 mil USD

Inversionistas contactados: 48
Resultado: $175 mil USD

Antes de tratar de nuevo, me di cuenta que teníamos que mostrar muchos mejores números y crecimiento antes poder levantar capital.

Trabajamos 8 meses más en la idea utilizando fondos de MIT. Éstos fondos los ganamos de forma competitiva en la universidad. Competíamos con las ideas más innovadoras del mundo, de los mejores estudiantes del mundo (por ejemplo, presentábamos junto a emprendimientos que construían el “internet del océano” o “mini reactores nucleares para los militares”, mientras nosotros hablábamos de niñeras para Latinoamérica). Ganamos algunos fondos, pero sólo nos permitió mantener el mismo nivel de gastos y avanzar más lento de lo que queríamos.

Forbes Alba
Artículo en Forbes.com sobre Alba

Gracias a las mentorías y el trabajado duro, mejoramos mucho nuestras métricas y estábamos creciendo más rápido. Armé nuevamente una planilla, pero esta vez con mayor información de qué necesitaba, pero no te dejes engañar, vendíamos menos que un kiosko. Esta vez los números me arrojaron $800 mil USD como requerimiento de capital.

Con lo que aprendí en el primer intento, esta vez busqué otro camino. Sabía que necesitaba un volumen mayor de inversionistas, porque la mayoría me iba a decir que no. Desde Estados Unidos armé 2 viajes para juntarme con inversionistas, todavía con la premisa de que nadie ne USA estaría interesado en mi proyecto. Primero un viaje a Chile por 10 días y luego otro a México por una semana. Dos meses antes del viaje, armé una lista de todos los inversionistas en Chile, México y Argentina que creía que podían invertir en Alba. Esto incluía a amigos, familia, gente de la que había escuchado hablar y gente de la cual nunca había escuchado antes.

Logré agendar 10 reuniones en México y 38 en Chile (incluyendo a 2 argentinos que tenían oficina en Chile).

Antes de partir de viaje, un mentor que hicimos en MIT a través de la aceleradora MIT Delta V, Paul, decidió invertir $25 mil USD en Alba. Nos había visto trabajar de cerca por 3 meses y le gustó lo que hacíamos. Nos vio potencial y fue el primer inversionista que tuvo fe en nosotros.

Foto con los otros startups de Delta V, justo antes del demo day en Boston

Partí a México y todos los inversionistas me dijeron que no, que mi idea no iba a funcionar (la verdad decían escusas, pero creo que eso es lo que de verdad me decían). En Chile, luego de 3 a 4 reuniones por día, por 10 días, sólo 4 nos dijeron que sí. Sumado sus inversiones, llegábamos a $90 mil USD en total.

Sabía que ya no había llegado a la meta, pero también que si llegaba a $200 mil USD, podría mostrar suficiente crecimiento por 1 año para luego levantar $800 mil USD. Decidí postular a incubadoras apoyadas por CORFO en Chile y 3IE decidió invertir $60mil USD en nosotros a la misma valorización que los otros inversionistas.

Intento de levantamiento de capital #3; Objetivo $800 mil USD

Inversionistas contactados: 82
Resultado: $845 mil USD (+ $200 mil USD que estamos esperando cerrar)

Con el dinero de la ronda anterior, armé un plan de trabajo que buscaba un crecimiento de 4 veces en 1 año. Contratamos 2 ingenieros para el equipo y logramos invertir en publicidad. Empezamos a crecer a las tasas que estimamos, mientras yo seguía estudiando en MIT y trabajaba de tarde/ noche para manejar a un equipo de 4 personas. 

Nuestro equipo conformado luego de la primera ronda.
De izquierda a derecha: David, Matias, yo, Tesi y Mauricio

Uno de los inversionistas se demoró 6 meses en pasarnos el dinero y la incubadora nos pasó sólo $15 mil USD durante ese año (por demoras administrativas). Las metas las teníamos que cumplir igual, o si no, sabíamos que nadie iba a querer invertir en nosotros nuevamente. Redujimos gastos al máximo, nos quitamos nuestros sueldos y pusimos más dinero de nuestros bolsillos, incluyendo Mauricio, el cual ya era socio formalmente de Alba.

Sabía que me iba a tomar al menos 6 meses conseguir dinero nuevamente, desde el momento que saliera a buscarlo, por lo que armé un nuevo plan en mayo del 2018 (4 meses después de cerrar la ronda anterior) para buscar inversión. Este plan nuevamente requería $800 mil USD.  

Esta vez tenía que hacer algo distinto. Me di cuenta que el dinero de Latino América no estaba enfocado en emprendimientos como Alba. Decidí que la única manera de lograr el objetivo era conseguir fondos en USA, y así motivar a inversionistas latinos a sumarse.

Hablé con varios emprendedores latinos, basados en USA y Latinoamérica y con varios inversionistas americanos, y el 100% me dijo lo mismo: si tú startup está basada en Latinoamérica, con clientes latinos, sin ganas de expandirse a USA, para etapa semilla, nadie en USA te va a invertir. No pierdas tu tiempo. Decidí demostrarles que estaban equivocados. No tenía mucho más que perder, en Latinoamérica los VCs no estaban interesados en darnos el dinero que necesitábamos a la valorización que necesitábamos. Era mi única alternativa para sobrevivir y crecer.

Investigando en internet y preguntándole a amigos y a desconocidos, armé una lista con más de 120 potenciales inversionistas basados en USA, que creía que podían invertir en Alba.

Esta lista incluía la siguiente información de cada uno: nombre del fondo de inversión, fecha de última inversión que hicieron, si habían invertido fuera de USA, si habían invertido en LatAm, cuánto invertían en promedio, si invertían en emprendimientos de etapas tempranas, los principales socios y en qué se especializaba cada uno, si invertían en plataformas como la mía o en empresas de cuidado o en empresas de educación, y mi grado de conexión con ellos a través de LinkedIn. Incluí también, si creía que algún contacto de LinkedIn me podía introducir a ellos. Con esa data armé un sistema de puntaje que me decía qué tan bueno era el inversionista para Alba.

El trabajo sobre la lista me tomó meses y seguí trabajando sobre ella hasta finalizar la ronda de inversión (5 meses más tarde). En mayo, empecé a pedir introducciones para tener primeras conversaciones con los inversionistas, ver qué opinaban de Alba y si veían alguna opción de invertir en un futuro cercano (no para pedir dinero, sino que para tantear terreno).

Decidí no contactar a los mejores de la lista primero, ya que los quería impresionar más adelante con mi gran crecimiento y con otros inversionistas que ya habían decidido invertir. Partí con los del medio de la escala para abajo.

En junio de 2018 terminé mis estudios en MIT y me fui a Chile por 1 mes. Antes de irme a Chile, un amigo de MIT me introdujo con uno de los inversionistas de su emprendimiento que estaba en Silicon Valley. Sabía bien quién era él, estaba en mi lista y lo había investigado. Este inversionista me pidió mi presentación en PDF y mis proyecciones financieras por mail.  Me dio 1 hora por teléfono 3 semanas más tarde, luego de que su equipo analizara Alba. Tomé la llamada a fines de Julio desde Chile.

Durante la llamada, el inversionista me interrogó arduamente por 45 minutos. Luego de todas sus preguntas me dice que quiere invertir en Alba. Negociamos por teléfono ahí mismo y cerramos el trato de palabra por $100 mil.


Tu idea es pésima y aburrida, la solución es mala y el mercado es poco atractivo, porque es muy difícil de penetrar. Tú estás loco, podrías estar haciendo lo que quieras con tus habilidades, pero decidiste resolver este problema. Eso me gusta, me gusta mucho. Además de esto, existe un gran mercado y esta creciendo muy bien Alba. Me gusta la gente loca, quiero invertir. Cuáles son tus ‘terms’ [condiciones de inversión]

Estas son las palabras que recuerdo que me dijo mi primer inversionista a través de la video conferencia cuando decidió invertir.

En agosto de 2018 me mudé a San Francisco junto mi “polola” (hoy mi actual señora) y empecé a ejecutar sobre mi lista de inversionistas para llegar a la meta.

Mi día típico consistía en pasar 6 horas buscando en internet como llegar a los inversionistas de la lista de la mejor forma, 2 horas al día en conversaciones con gente para que me hicieran las introducciones a los inversionistas, 1 hora agendando reuniones con inversionistas, 1 hora en reunión al día y 2 a 3 horas quejándome de lo difícil que era levantar dinero siendo un emprendedor latino.

Pasé 3 meses haciendo lo mismo todos los días y dedicándole 1 día a la semana a mi equipo para ayudarlos y guiarlos. Maravillosamente ellos hacían crecer el negocio sin mi.

Hice muchas cosas locas, llamé a personas con las que había hablado sólo 1 vez en mi vida, invité a tomar café a personas que no conocía, pasé horas en LinkedIn viendo cómo llegar a distintos inversionistas, le escribí a otros emprendedores exitosos pidiéndoles introducciones a sus inversionistas o pidiéndoles tiempo para hablar de Alba para que me ayudaran, cuando en verdad solo quería conectarme con sus inversionistas. Incluso le escribí a inversionistas famosos sin una introducción (algunos me respondieron).

Durante todo este tiempo, el inversionista que me prometió $100 mil aún no firmaba los papeles. Ya habían pasado 3 meses y nos habíamos quedado sin plata, ya que el dinero de la incubadora no llegaba, por lo que tuvimos que poner más dinero de nuestros bolsillos en Alba. Fui a ver a este inversionista a su oficina más de 6 veces. Me demoraba 1.5 hrs en tren de ida y 1.5 hrs de vuelta ir a verlo. Finalmente, en una reunión en su oficina, le dije que si no me invertía ahora, que mejor no lo hiciera, porque no podía seguir esperándolo. Me arriesgué, pero funcionó. Firmó los papeles 2 días después y el dinero entró luego de 2 semanas, 1 mes antes de que me quedara sin dinero en la cuenta personal.

En estos 3 meses, mientras me dijo que quería invertir y efectivamente firmó los papeles, logré contactarme con otros 72 inversionistas. Todos me dijeron que no, por diversos motivos, sin embargo, más del 60% me dijo que no invertían en Latino América en etapas tan tempranas. Me tomaba entre 1 y 2 días de trabajo full time una introducción a un inversionista, por lo que cada rechazo significaba mucho trabajo por detrás.

En paralelo estaba hablando con 500 Startups en San Francisco. Con el crecimiento que teníamos y con fondos prometidos del otro inversionista, logramos convencerlos que invirtieran en Alba. Esto significó que Tesi tuvo que dejar el equipo en Chile y venir a apoyarme aquí a San Francisco a convencerlos por algunos días, poniendo en riesgo el crecimiento de Alba. (A todo esto, fue durante el 18 de septiembre, de un día para otro, así que Tesi dejo a su familia en la playa y se fue a San Francisco).

Demo day de 500 Startups!

Con estos dos inversionistas en mano, le mandé un mail a otros inversionistas con los que ya tenía una relación y que creía que si les daba un empujón iban a invertir. Les dije por mail que ya tenía otros inversionistas y que iba a cerrar la ronda de inversión pronto. Uno de ellos me respondió de inmediato, y fijamos reunión para el día siguiente. En esa reunión me dijo que le interesaba y que le enviara todos los papeles para hacer una investigación detallada de la empresa. Este inversionista estaba en Boston, por lo que hicimos todo por teléfono. Dos semanas luego de esa conversación y después de 8 a 10 llamadas por teléfono, decidieron invertir en Alba.

Mientras tanto seguía contactando a más inversionistas, mi primer inversionista de esta ronda se comunicó con otro inversionista en Chile para contarles de Alba. Estos inversionistas ya los había contactado yo en el primer intento de levantamiento de capital, pero no les había interesado Alba en ese momento. Empecé a hablar con ellos en octubre y finalmente en diciembre decidieron invertir en Alba.

A la vez que ocurría todo esto, estuve en un proceso con un inversionista en Miami, desde agosto hasta diciembre, donde finalmente, al ver nuestro crecimiento acelerado durante este tiempo, decidieron invertir en Alba. 

Como bono adicional del proceso, 2 inversionistas ángeles chilenos que conocieron a Tesi nos pidieron que les guardáramos $200 mil USD de espacio para invertir en Alba. Accedimos. (todavía esperamos que esa inversión se haga efectiva).

En conclusión, luego de 2 intentos fallidos y más frustraciones de las que me hubiera gustado tener, aprendí que salvo que seas una persona excepcional, tengas contactos excepcionales o un emprendimiento que es imposible pasar por alto, el levantamiento de capital hay que enfrentarlo como un proceso estructurado, ordenado y paciente. Hay que aumentar la probabilidad de éxito en cada encuentro y maximizar los encuentros para llegar a la meta.

Este proceso no lo inventé yo, me lo contaron amigos y conocidos en USA que pasaron por Techstars, 500 Startups y Y-Combinator.

Ahora que ya conoces mi historia, creo que te debo lo más importante, mis principales aprendizajes del proceso y como creo que este proceso se debe hacer paso a paso en Latino America.

Foto del equipo luego del fundraising, hoy ya somos más personas, pero pueden ver claramente un cambio las caras de alegría de todos.
De izquierda a derecha: Mauricio, David, Tesi, Camila, Martin, Matias

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